El consumo principal en el bar-room es cerveza, comunmente de muy buena calidad, siendo el valor de un vaso, cinco centavos. El expendio debe ser considerable, puesto que costea la caudalosa renta del local, más de veinte sirvientes y una orquesta que en aquella época era el atractivo de la concurrencia.

En el saloncito que ya hemos descrito y sobresale de los otros salones, estaba la orquesta. Componian esta orquesta diez ó doce jóvenes alemanas; pero de tan notable hermosura y de habilidad tan extraordinaria, que noche á noche estaba el Tívoli inundado de gente, complacida al extremo de asistir á los sobresalientes conciertos.

Lo más selecto de la música antigua y moderna, forma el repertorio de esa orquesta.

No se exigia pago alguno á la entrada de los salones, y se podia permanecer escuchando sin hacer ningun consumo.

Los asientos más codiciados eran los cercanos á la música.

Los amateurs se limitaban á depositar ramos de flores á los piés de aquellas beldades encantadoras, sin que jamás traspasasen los aplausos los límites de la más respetuosa galantería. Y las artistas eran bellas y graciosas, y casi confundidas con el público, que tampoco pisaba la línea casi imaginaria que dividia la orquesta del auditorio.

Era de ver entre el humo espeso de las pipas y de los puros, hervir cabelleras y sorbetes, y sobresalir, corriendo en todas direcciones, á los criados diligentes que hacian el servicio.

Era de admirarse la compostura y el silencio, miéntras se escuchaban las sentidas melodías de Shubert y las sábias notas de Wagner, y el tragin, el estrépito y la confusion en los entreactos.

Las damas de la orquesta vestian con suma elegancia y eran modelos de señorío: ganaban su vida honradamente, y merecian el respeto universal.