Se calcula el importe de los derechos aduanales solo en San Francisco, en ocho millones de pesos anualmente, y el valor de las exportaciones es de veinticinco millones por dicho puerto, y las extracciones de todo el Estado cerca de sesenta.
Por supuesto que en esa suma están incluidos los productos minerales. Pero la sorprendente grandeza de California se debe en gran manera á su puerto de depósito, del que no me ocupo, porque ya ven mis lectores que voy con la maleta debajo del brazo y escribo mis apuntaciones sobre la rodilla. Por lo demás, en mi obrita de economía política he tratado con la extension debida esta materia, repitiendo hasta el fastidio que los puertos de depósito son una necesidad imperiosa para todo el país, y para los pueblos de Occidente una tabla de salvacion......
—¿Y qué me quieren vdes.? dije á mis amigos que entraban por mi puerta, dejando libros y poniendo á un lado los números que tenia en rigurosa formacion para escribir sobre la aduana.
—Queremos, me dijo Pablo, con su hosquedad que no lo abandona jamás, que cumplas tu palabra á los amigos á quienes tenemos esperando en el Hipódromo.
—Te sobra la razon; van á ser las doce y á las once fué la cita: si de que me veo con ciertos librejos delante, me pongo cerrado de mollera, como guarda de garita ó lector apasionado de El Flos Santorum. Allá voy.
Y diciendo y haciendo, zambullí la cabeza en el agua, me pasé los dedos por entre los cabellos, que es en lo que consiste mi toillet, y fuí á acabarme de vestir y á ponerme la corbata á la puerta de la calle, como lo tengo de costumbre, cuando no se me olvida la tal corbata.
Instaléme con mis tres compañeros en un carruaje abierto, cubriéndonos muslos y rodillas con voluptuosas pieles de lobo marino, y partimos para el Hipódromo, que se halla á un lado del Parque, por donde hemos paseado ántes de hacer conocimiento con Cliff-House.
El Hipódromo es de la propiedad y está bajo la direccion del Jockey Club, asociacion instituida para el desarrollo y mejoramiento de la raza caballar.