La parte exterior del Hipódromo es un segmento de círculo, en donde se ven tránsitos, corredores y escaleras para distintos departamentos.

La entrada es como la de nuestras plazas de toros.

El segmento de círculo que hemos visto exteriormente, está ocupado por cuádruple galería de amplios tránsitos comunes, asientos ó bancos, y lumbreras con asientos para señoras.

Corona el lugar que describimos una amplísima galería llena de sillas, y en el extremo derecho lujosos asientos y privilegiados lugares para los individuos del Club, porque aquel es su departamento especial.

Limitando la galería se perciben ricos salones, cantina bien surtida y gabinetitos para comidas y refrescos.

Casi en la base de la gradería, y de uno y otro extremo, se encuentran situados los departamentos para caballos y ginetes, teniendo la preferencia los primeros, porque se trata de verdaderas alcobas, perfectamente entablonadas, con sus lechos de paja, sus mantas, sus cortinas, sus útiles de aseo, su cuarto para el veterinario, y sus remedios para los casos que puedan ocurrir.

El Hipódromo tiene figura elíptica y su extension es de una milla, de amplia calzada, perfectamente terraplenada de arena menuda, y corriendo entre dos cercas de tabla que forman valla. El ancho del carril serán diez varas.

En la elipse interior que forma la valla, se levanta el tablado de los jueces, con vista á todos lados, y bajo su techo una mesa, reloj, ampolleta y recado de escribir.

Al rededor del tablado, y en el amplio espacio que deja la cerca del Hipódromo, discurren los facultativos, los íntimos y los que ensayan sus caballos y ajustan sus partidos.

Al dirigirnos al Hipódromo, en competencia con multitud de carruajes y caballos, distinguiamos á lo léjos, en todas las alturas que rodean el circo, un gentío inmenso, que realmente hacia desaparecer lomas y colinas, sobresaliendo en la figura de las eminencias, y siguiendo su forma, lujosas calesas, ágiles tilburis, arrogantes faetones y caballos lindísimos.