Yo no sé por qué singularidad de mi fortuna, uno de los más afamados conocedores me creyó inteligente, y por más que le protesté mi ignorancia, y no obstante llamar testigos para probar mi inutilidad, luego que concluyó la carrera, me llevó á la caballeriza de la yegua, donde recibia como una prima donna en su cuarto.

La yegua estaba arropada con una rica manta, se le daban paseos cortos, despues se le sirvió agua con los tragos contados.

El amigo accidental que me deparó la fortuna, se empeñó en instruirme en lo que él creyó á pié juntillas mi especialidad.

—Hasta 1852, me decia, no se pensó en California en introducir caballos de raza pura procedentes del Ohio y el Kentucky; á la vez que llegaron los primeros caballos, tuvimos el gusto de recibir aquí á la famosa yegua llamada Blak Swan (cisne negro.) Esta dama corrió una carrera de diez mil pesos, pagaderos en ganado, contra un caballo mexicano cuyo nombre era Zarco, por cierto, soberbio animal.

Al comodoro Stockton somos deudores del primer caballo de las grandes razas inglesas, llamado Longfelow, porque ya vd. sabe que los caballos célebres tienen nombres de personajes célebres; un potrillo, su hijo, le acompañaba como si fuera príncipe heredero.

Ashlan, caballo finísimo, vino á vivir entre nosotros: los caballos de esas razas se vendian á diez mil pesos en el Sacramento, y llegaron á alcanzar de velocidad en la carrera, cuatro millas en 7 minutos y 30 segundos.

En 1864, M. Alexandre pagó quince mil pesos por Lexington, que era un caballo ilustre y ciego como Milton; cuando le burlaban decia que los hijos de Lexington valdrian tanto como sus hijos del comprador.

Por aquellos tiempos se verificó la famosa carrera de Norfolk y Lodi: corrieron esos caballos tres millas; el primero, en 5 minutos 27½ segundos; el segundo, en 5-29½: el vencido siguió disfrutando la consideracion que se habia sabido conquistar.

—Muchos progresos han hecho, continuó mi instructor, en cuanto al desarrollo de las más escogidas razas de los Estados-Unidos y Australia. Hoy por hoy, podemos lisonjearnos de que la raza de California es de las más sobresalientes. Pero en lo que sí podemos tener ventajosa competencia con cualquier país del mundo, es en cuanto á los caballos trotadores. El Occidente, que es el primero de nuestros caballos de este género, trota una milla en 2 minutos 16¾ de segundo, y en tres millas, un caballo de carrera no le sacará de ventaja dos minutos.