Se tomaban el agua y las arenas, y el oro quedaba en el fondo.

Despues de esto se introdujo la cuna, es decir, un tamiz de esa figura en que se depositaba la arena, y meciéndose, se hacia el cernido: este sistema producia tres tantos más que el anterior.

Por último, se adoptó el sistema de tubos, que exige gran número de trabajadores.

Los chilenos tambien plantearon su método, que consiste en poner la arena en un patio enlosado. Allí se deposita al arena, se echa agua, y al descender la arena por un plano inclinado, queda el oro.

Hubo tambien un método que se llamó hidráulico, que produjo los mejores resultados.

—Eso fué, dijo M. Wood, de un hombre del Conneticut; el método consistia en dirigir un chorro de bomba contra las rocas en que se esconde el oro, y así sale el gato amarillo á toda prisa.

Algunas veces los lechos de la arena se tenian que profundizar; abriéronse hondísimos pozos en que los buscadores se hundian.

—Y bien que se hundian; uno se hundió tanto, que dejó allí el cráneo, dijo el de la navaja; y vea vd. las cosas: yendo dias y viniendo dias, un sabio, M. Wetney, halló el tal cráneo, y dió y tomó que era un cráneo fósil. Las sociedades científicas hicieron grande escándalo, se escribieron libros, se nombraron comisiones y no se habló de otra cosa que del hombre prehistórico, que era en resumidas cuentas un pobre diablo desbarrancado en un pozo.

—Despues de esto fué el beneficio del cuarzo, ¿no es así? le pregunté al ingeniero.

—Sí, señor; y aunque hoy las minas de cuarzo están muy en boga, al principio se decia que no costeaban. En el centro de la Nevada tiene vd. hoy á Allision Banck, que debió haber hecho millonarios á tres irlandeses ignorantes que lo descubrieron y le abandonaron el año de 1851, que fué el mismo año del descubrimiento.