En 1864, ya Ralston volaba con sus propias alas, y fundó con esplendor el Banco de California.

Ninguna empresa minera, ni industrial, ni de mejora importante para la costa del Pacífico, dejó de contar con la cooperacion de M. Ralston.

Se valuaba su fortuna en cien millones de pesos.

Su casa es sin duda alguna la más espléndida de California: tenia constantemente sobre cien convidados á su mesa, y habia departamentos lujosísimos para huéspedes.

Abria para sus amigos las puertas de las elecciones públicas. En las minas, sus indicaciones eran órdenes. Fué padrino y se hizo cargo de la mitad de los costos del Palace Hotel, uno de los primeros del mundo.

Ralston tenia un rival, Mackay, poseedor de una fortuna de setenta y cinco millones de pesos. Es uno de los directores de la mina Consolidatet Virginia, California y Ophir.

Dos de los asociados de Mackay son de orígen tan humilde como el O’Brien y Flood, que empezaron su carrera como dependientes de taberna.

Ralston murió ahogado: cuenta la maledicencia que habiendo determinado suicidarse y verificarlo descaradamente, quitaba á su familia el derecho de seguros: entónces fingió una excursion en el mar, y allí borró la huella de su atentado. Juzgo que no sea cierta esta version; pero el cálculo pinta al yankee. San Francisco le hizo funerales como á un monarca. Muchas personas vistieron luto y se pronunciaron notables discursos fúnebres en su honor.

El Banco de California cerró sus puertas, y se consideró tal acontecimiento como una calamidad pública.

El 3 de Octubre de 1875, un telégrama anunció al Times de Lóndres que el Banco de California abria de nuevo sus puertas al público.