—Hombres, pero si yo nada he afianzado ni quiero afianzar.
Entre tanto mis retratos volaban por el orbe: ya viene un reporter con quien me doy de puñetazos por venirse á meter en lo que no le importa; ya quiere un fotógrafo sacar ejemplares de mi individuo, en no sé cuántas actitudes; ya un frenólogo me quita el sombrero en la calle para reconocerme la amativité, y yo por aquí riño, por allá bufo, y por todas partes reniego, muriéndome de vergüenza al entrar en mi casa y encontrar á mis hijas con mi retrato y el de Lulú, como dos tórtolas, en el periódico!
Para no cansar á vd., la mitad de la herencia del pariente, se fué en pitos y flautas de jueces y escribanos, y en pagar á Lulú su inocencia, que llevaba tres gachupines desplumados!!
Descuídense vdes., descuídense; hagan lo que en México, diciendo palabritas, dando anillos y haciendo protestas á la primera que pasa, y les dan una secuestrada que el alma les arda.
Aplaudimos á D. Lino, y apuramos por su salud nuestra última copa.
LIT. DE H. IRIARTE MEXICO.
Templo Chino.