—El gargarismo rasposo de la palabra alemana, el chillido del chino, el salvaje gruñido del yankee, una música que aulla, unas bebidas que queman, unas mujeres que azotan la piel con su mirada, como la ortiga, ojos destilando aceite, pechos con maque de alcohol, brazos de momia, vientres salidos de quicio, tabernas como infierno, el humo, el tifo, el absurdo, la contradiccion social, el asco y la muerte.

—Es natural; entre los aventureros poderosos viene esa borra, esa gusanera que se recoge y queda como la hez de esta sociedad heterogénea y temeraria.

—La blasfemia, el asesinato, el abortivo, la sangre, la sombra, la formacion de un caos de los desechos de la desorganizacion social.

—En esos barrios habia como una muralla en que se estrellaba la policía; muchas veces tuvo ésta que retroceder, repelida por ese conjunto de buitres, de víboras y de panteras.

—Allí se forjan instrumentos sutilísimos para horadar techos y forzar cerraduras; allí se confeccionan venenos; allí se idean instrumentos con que se produce la muerte, borrando la huella del crímen; allí se halla listo para todo infernal servicio, el salteador, el incendiario, el falsificador y el supuesto heredero; allí se escandalizaria Satanás, si tuviera valor de penetrar.

Y como han solido precipitarse en esos abismos grandes damas, personajes opulentos, letrados eminentes, se ven harapos sociales en que se reconoce la seda y la gasa, el esmerado lenguaje y las maneras pulcras en hombres medio desnudos y asquerosos, y nos repugna, como nos repugna el mono, porque somos nosotros mismos en degradacion y en caricatura espantosa.

Allí se ven patentes los efectos de esa educacion masculina de la mujer, que rompe todo vínculo, que ahoga todo afecto, que la aisla y emancipa.

Allí se palpa esa propension á la esterilidad artificial que suprime estorbos, pero que pudre el corazon de la infanticida.

Allí retrocede espantado el hombre de corazon, de esa conciencia, que es el todo de esta sociedad, en que domina encarnado el positivismo. Allí, por último, se rebaja mucho la admiracion por el respeto que en lo ostensible se rinde á la mujer, cuando tan fácilmente se abandona y se le entrega á su suerte, frente á frente del vicio y el suicidio.