La pobreza tiene mucho mayor vilipendio que el vicio. Pocos, muy pocos son los que preferirian ser pobres á ser criminales.

La malaversacion es poca cosa: la estafa no se ve como entre nosotros; si se hace con viveza, importa una recomendacion.

Se provoca el incendio por trasmano para cubrir una quiebra ó para jugar una mala pasada á una Compañía de Seguros.

Entre comerciantes que pasan por próvidos, los hay que hayan tenido cuatro y cinco quiebras. La política, la religion, son negociaciones mercantiles en el fondo.

Las sociedades por acciones difunden la esperanza de riqueza hasta las últimas clases. M. Jaunet valúa en dos mil quinientos millones el monto de las acciones de minas y caminos de fierro, en el año pasado. Esta cantidad se doblará ántes de dos años.

Estas sociedades se prestan á especulaciones desastrosas: es muy comun que los empresarios poderosos acumulen acciones y pongan la ley á los débiles. Este juego se llama regar el capital (stock watering): se calcula que en el año pasado, veintiocho compañías pusieron en juego 400 millones de pesos!!

“Se ha notado, dice un escritor americano, que los privilegios de las compañías están en razon directa de los recursos con que cuentan para comprar diputados.”

El esplendor con que viven los capitalistas, el hábito de ver caer y levantar á los especuladores, cierta aura, cierto renombre que rodea á los hombres atrevidos, suele producir crísis como la del año de 1869.

Los derroches, los despilfarros, la falta de probidad, se quiere equilibrar ó dicen que se equilibra con las instituciones caritativas, que tienen con esto el complemento de aquella máxima de: “Bueno es encender dos velas, una á Dios y la otra al diablo.”