A los veintiun años predicó su primer sermon, y fué tan elocuente y tan sentido, y sus palabras fluian tan llenas de uncion y de amor al pueblo, que fué llamado á la Iglesia Unitaria de Boston, donde ejerció su ministerio, siendo consuelo de los desvalidos, luz de los ignorantes y amparo de los desgraciados.
La fama de sus virtudes llegó á California, y fué invitado para hacerse cargo de la Iglesia Unitaria.
Continuó en esta ciudad sus tareas evangélicas, contrarestando con su fervor y con su ejemplo, los progresos de la corrupcion, que tanto cunde en esta turbulenta sociedad.
En sus horas de solaz se dedicaba á la literatura, y publicó obras deliciosas, en que resplandecen elevadas dotes poéticas y una moral purísima.
No he leido todas esas obras ni soy voto para calificarlas; pero aseguro á vd. que su “White Hills,” sus Leyendas y Poesías, son de muchísimo mérito.
Atento á las necesidades de su grey, dió en su Iglesia luminosísimas lecturas sobre agricultura y laborío de las minas, en que no se sabia qué admirar más, si lo profundo de la ciencia ó la tersura y claridad de un estilo que se hacia comprender hasta de los niños.
La sociedad religiosa á que pertenecia Mr. Star, tenia de deudas á su ingreso en la Iglesia, más de veinte mil pesos.
Al año habia pagado todas las deudas y comenzó á construir la actual Iglesia Unitaria, que tuvo de costo noventa mil pesos, y se ve como un monumento elevado á su tierna memoria.
—Ya que para biografías estamos, pemítame vd., Fidel, que le refiera la de James Lick, aunque de otro tipo, pero tambien es característica.