Una de esas habitaciones que encontré en otro tiempo en Tejas, era de hoja de lata: las personas formales iban entregadas á sus ocupaciones, en medio del ruido infernal que producian los juegos de los niños; pero estos edificios ambulantes en California fué la primera vez que los ví, y me dejó estupefacto el espectáculo.

XXI

Hábitos íntimos.—Los niños.—La muñeca.—Artistas.—Compañías de buques.—Tráfico marítimo.—Escuela de ciegos y sordo-mudos.

AUNQUE mis relaciones, en su mayor parte, adolecian de una novedad muy poco á propósito para interiorizarme en las costumbres íntimas de las casas, no obstante, procuraba observar con la mayor atencion las costumbres, y expongo mis impresiones, sin poder asegurar si bosquejo retratos ó trazo particulares cuadros.

La configuracion de las casas, el espacio limitado que ocupan y su falta de patio, hacen que los niños vivan en la calle, y yo no sé si en ella recogen sus primeras semillas de independencia, si allí adquieren el hábito de la vida exterior y vagamunda, y si esa separacion del hogar contribuye á laxar los vínculos de familia que positivamente son muy débiles.

Dan no solo los americanos, sino todos los habitantes de los Estados-Unidos, grande importancia á los ejercicios corporales; la quietud preceptiva del niño se veria como un atentado contra su salud.

En los juegos, en las conversaciones, en las reprimendas, se cuida mucho de no humillar al niño ni familiarizarlo con dictados infamantes, como ladron, sin vergüenza, holgazan, come de balde, tragon, etc., como hace entre nosotros gente que se tiene por bien educada.