Cuando un niño aprende casualmente una palabra inconveniente, no se fija en ello la atencion, se deja correr sin reprension y así se consigue que la olvide.
Tampoco se hacen otras correcciones á título de honestidad, y acaso este es el secreto de que niñas mayores, bien educadas, conserven su pureza.
En los juegos se cuida mucho de la imitacion del trabajo: acarreo de tercios en carros, exportaciones de efectos, importaciones, son objetos de su divertimiento.
Multitud de juguetes no son sino lecciones disfrazadas, sobre ferrocarriles, telégrafos, teléfonos, mecánica, etc., etc.
Abundan en cantidades asombrosas los cuentos morales ilustrados, fábulas, máximas, y cuanto puede hacer amable la sólida moral. En este punto, creemos no sobresale ningun pueblo al lado de los Estados-Unidos.
En las tertulias familiares, en la vida íntima, casi nunca se rechaza ni se expulsa á un niño, creyendo los padres que precisamente es bueno asistan al centro de las buenas maneras, de la educacion esmerada y del puro y correcto lenguaje.
En las grandes procesiones los niños ocupan el primer lugar. En los buques los niños son los primeros llamados á la mesa. En las líneas de ferrocarriles, un niño está seguro de tener todo género de consideraciones.
Desde la edad más temprana, el niño asume la responsabilidad de sus acciones; se le deja el desarrollo de sus fuerzas y su inteligencia; se le enseña el ahorro, siendo muy comunes las alcancías, y en algunas casas labra su tierra y goza del fruto de su trabajo.
Luego que tiene siete años, se lava por sí mismo, cepilla su ropa y va y viene solo á su escuela ó su quehacer.
Respecto de las niñas, la dedicacion es más esmerada. La cuerda, el arco, los ejercicios gimnásticos de salon, desarrollan y embellecen sus formas.