La muñeca grande es digna de estudio.

Una muñeca grande es un instrumento de enseñanzas.

Ella sirve de figurin: el túnico, el gorro, el entallar, el bien parecer, son ejercicios á que se habitúa la niña cuidando á su muñeca.

La muñeca grande se sienta en alto, remeda la visita, alecciona á la niña en los hábitos de buena sociedad, al andar, sentarse y mantener la debida compostura.

La muñeca chica busca el suelo, el vestido es el frunzon, y el bodrio y la tertulia que provoca, es el escondrijo y las maneras degradantes é impropias.

El sentimiento de la dignidad se inculca en la última niña con el mayor cuidado, y la ciencia y las artes se hacen niñas para que los niños y niñas las llamen á sus juegos y obtengan su conocimiento benéfico.

La esmerada pulcritud en el vestir de los niños, hace que se convierta en ellos en hábito la elegancia en años más entrados, y que se relegue la suciedad, como corteza del vicio, á las clases realmente abandonadas.

La mentira, el ocio, la degradacion, se combaten desde que el niño abre los ojos, dando suma importancia á todo lo que nos parecen á nosotros pequeñeces en materia de educacion.

El niño, aun para sus juegos, se enseña á buscar el ahorro del trabajo, utilizando la maquinaria y la mecánica; por esta razon, al frente de un obstáculo cualquiera recurren á su navaja, que es su sexto dedo, ó á una palanca, ó á una polea.

Al frente de un tercio, para removerlo un mexicano se lanzará sobre él, le meterá los puños, se doblará para alzarlo y ponerlo en sus hombros: el yankee correrá en busca de un morillo ó de unos rodillos, ó rodará ó hará girar el tercio, sin pensar, sino en último extremo, en cargarlo.