Más que el trabajo, el negocio es lo que seduce al americano, siendo para él la misma vida una especie de juego de azar.
Volviendo al niño, su ideal desde la escuela, es depender de sí mismo y ser dueño de sus acciones; esa responsabilidad individual le cria el instinto del propio gobierno y reduce la accion del poder público, sin interrumpir sus legítimas funciones. De todas maneras, los grandes principios conservadores de la sociedad, están en la escuela.
Constantemente se ha hecho la observacion, mejor dicho, se ha convertido en una tradicion de rutina, la de que los americanos tienen poca aptitud y mal gusto para las bellas artes. Yo carezco de datos para asegurar cuál sea el estado de las artes en California, pero en general, se me han ocurrido las siguientes consideraciones.
La poblacion heterogénea de California, es de gente que va en busca de fortuna: en los dias del descubrimiento del oro, como se ha visto, se buscaban con ahinco los elementos de subsistencia, los artículos de primera necesidad, y en aquel tragin y en aquella existencia agitada, hubiera sido un positivo estorbo una estatua ó un cuadro precioso.
Pudo el capitalista ostentoso, despues de establecido, adquirir un milagro del arte; pero no educado, y solo por fátuo, ha preferido la compra de un original de cualquiera pintor ó estatuario de reconocida reputacion; y de esto hay ejemplos.
El americano no se provee de cosas de lujo hasta que no posee todo lo necesario: de ahí es que en materia de útiles domésticos, dudamos que tenga competidores un americano.
Los cuidados higiénicos en la habitacion, las bombas ventiladoras y caloríferos, los lechos, los medios de la purificacion del aire y del agua, y hasta lo más imperceptible, está atendido con esmerada delicadeza.
La prosperidad de los Estados-Unidos está manifestada, ménos en los opulentos capitales que en la subdivision inmensa de fortunas, y entre esta mayoría se conoce mucho la movilizacion del dinero: ellos juzgarian una locura, tener inactivo su dinero en una famosa galería de pinturas.
La generalidad de la demanda es la verdadera proteccion del arte, y en los Estados-Unidos los hábitos se oponen á esta cultura.