Figuras llenas de oropeles en actitudes provocativas cromolitográficas más ó ménos vergonzosas, fotografías excelentes, suplen á las necesidades reducidas de esos negociantes.
No obstante, en la pintura de paisajes cuentan los californios artistas de gran mérito.
Acuerda el voto público la palma á M. Hill, decano de los pintores, quien más que pintar calca con vehemente colorido las vistas de los tendidos valles, los gigantescos árboles y los torrentes impetuosos.
El valle de “Yosemita,” tan célebre por su hermosura apasionada, ha sido la mina inagotable de su inspiracion. En sus cuadros se ve suplantada, sorprendida la naturaleza; no atraviesa sus horizontes el aura vivificadora del arte. La parte mecánica no deja que desear; parece que distingue uno á la naturaleza por una cámara oscura.
Kecth, paisajista, tambien tiene mayor intencion poética: hay algun celaje que recoge las sonrisas del sol; hay una rama que se inclina enamorada á verse en la corriente; hay una ave que tiende su vuelo al infinito de las sombras y que dora sus alas un furtivo rayo de sol.
Aunque sobresaliente el mérito de Mr. Virgilio Williams, parte de su celebridad la debe á su carácter fino y caballeroso, á su buen gusto y al empeño de fomentar la escuela de dibujo, de que es digno maestro.
Marple, Rosenthal, Jobe-Irwing, son retratistas notables, lo mismo que Tojetti, retratista italiano muy jóven, que hace grandes progresos.
Entre estos artistas, que un dia elevarán al rango que merece su escuela, merecen especial mencion Couller y Books, el primero pintor de marina, el segundo de costumbres.
Y á fé que cada uno en su género necesita muy especial aptitud.