El gozo dejó caer su lluvia de hojas de rosa y sus rayos de oro, y tomó la concurrencia el carácter más agradable del mundo.

Disputábanse las muchachas el piano y los cantos; americanos, rusos, ingleses, hebráicos y de todo el mundo, encontraron intérprete.

Hay en México una cancion que tiene su fecha: no se conoce su autor, ni dos personas cantan los mismos versos. Es una cancioncilla que ni cruza dorados salones, ni se anida entre el populacho; vive como paloma consentida al calor de los corazones sensibles.

Esa cancion que me parece es de mi amigo el apasionado Antonio Plaza, la arrullamos, la escondemos, es una confidencia y una duda; se exhala caliente con un beso; muere como un sollozo entre los labios de quien canta.

La cancion evoca el recuerdo de la adorable clase media de mi patria; la polluela obstinada y heróica para el sacrificio, el galan rendido y esperando su ingreso al presupuesto para la realizacion de sus ensueños; lirio escondido para el escribiente de oficina; albor de luz risueña para el colegial que está al romper el huevo de la preparatoria y pretende volar á jurisprudencia ó medicina; desahogo del teniente, en las altas horas de la noche, que vela en su guardia, y éxtasis para el ranchero que va desde la hacienda á pasar el domingo en una ciudad de tierra adentro con su novia; esa cancion, cuyo nombre no recuerdo, pero dice en uno de sus versos, remendados como han querido los cantantes:

Pero mi amor aun al delirio excede;
Pero mi anhelo vence el cruel dolor;
Mi corazon sufrir ya más no puede:
Quiero morir, pero morir de amor,

esa la cantó Pasion en su castellano peculiar, con tal ternura, con tan intenso sentimiento, que la cancion vino á mí como una querida que se lanza á nuestro cuello y nos envuelve en ella é inunda con sus cabellos nuestro rostro, y esculpe su semblante sobre nuestro abrasado corazon.

México, sus guitarras, sus pollas, sus enamorados, su zócalo, sus noches de luna, todo vivia en aquella voz, y me requebraba y me enloquecia.... “Quíteme vd. de aquí, le dije á mi compañero, porque de fijo cometo una barbaridad si sigue ese canto.”

La misma dificultad de la pronunciacion española; vamos! ¿para qué lo he de negar? me caia en gracia y me tenia trastornado el cerebro.

Yo quiere mucho mi morir damore.