Terminó la cancion: la Srita. Rotanzi recibió con suma amabilidad mis cumplimientos, y mi compañera de wagon, á quien llamaremos Clara, dijo: “La señorita dice, que quiere obtener de vd. un favor, M. Guillermo.
—¡Favor! ¿quién no lo recibe sirviendo á la señorita?
—Lo vamos á ver.
—La señorita canta una cancion italiana, cuyos versos ha olvidado; quiere que vd. improvise los versos: nosotros haremos coro.
A este anuncio, la concurrencia toda se puso en pié, Pasion ensayó las primeras notas y en un momento estuvo en corriente el coro.
Yo, sobre el piano, iba improvisando lo que Pasion cantaba.
Antes dijeron que me dieran el asunto de la cancion.
Clarita dijo: “Figúrese vd. la vista del mar, la playa, el muelle; el buque que se ve, está pronto á partir.... un jóven se despide de su patria, y de su amor....”
Mil aplausos celebraron el asunto de Clarita.
Comenzó la música....