Tenia sombrero ancho á la mexicana, chaleco de lienzo, una mascada azul detenida por un anillo de diamantes por corbata, ajustado pantalon y zapato de gamuza: era el yankee neto; pero, segun me dijeron, estaba perdidamente enamorado de una mexicana, y Coelupaita (Guadalupita), lo volvia loco.

Este chico, por otra parte muy servicial y amable, aunque bobalicon y sincerote, se apoderó de mí y no me dejó imponer de todos los grandes misterios del templo de Baco.

—Cuando vienes tú por mi casa, me decia, yo prepara mis botella de pulque por tu chocolata.

—Muchas gracias!

—Tú nos vende los mecsicana Sonora, y yo voy allá por Coelupaita....

—Excelente idea....

—¿Está cierta que las señorita de Mecsico tienen navaca por el amor....

—Hombre! qué me está vd. diciendo? las señoritas mexicanas son de lo que vdes. ni sospechan de finura y amabilidad.

Oll rihgt, ¿cuando baila su palomito?