Virutas, pedruscos, retazos de lienzos, cubetas, carrillos, obstruian el aire y el piso, y sin embargo, se perdia la vista en corredores espaciosos, salones, rotondas y bóvedas de una grandiosidad indescriptible.

G*** me decia:

—No nos engañaron: la arquitectura es del estilo frances del renacimiento. Esas columnas corintias, esas cornisas del gusto clásico, son airosas y correctas.

En este primer piso, como vd. lo ve, revestido de mármol, está el despacho, la biblioteca, los bar-roms. Esta escalera que va del primero al segundo piso, como vd. ve, toda es de mármol; tendrá poco ménos de diez varas; las balaustradas son de maderas finísimas de varios colores.

Subimos la escalera, y en el segundo piso me dijo, al frente de un salon con grandes ventanas y columnas:

—Este es el comedor: tiene más de cincuenta varas de largo, por doce de ancho. Como vd. ve, está dividido en varios departamentos. Hay otro comedor preciosísimo para los niños.

Todo ese laberinto de salones de este segundo piso son piezas de recepcion, para negocios, tertulias y solaz de los huéspedes.

—Y los pisos superiores?

—Los pisos superiores son viviendas, porque este propiamente es un hotel para familias.