Cada una de las viviendas de esos pisos, continuó mi amigo, tiene cinco piezas, que son: dos recámaras, una sala, un cuarto para vestirse y un riquísimo tocador. Comunican extensos corredores todo el edificio y se concentran en la escalera principal, escaleras privadas y elevadores haciendo calle por los aires, de arriba para abajo y de abajo para arriba.

En cada grupo de piezas hay sus linternillas, que dan luz, aire y sol á todas y cada una de las piezas.

Tomamos uno de aquellos elevadores ó simones del aire, y subimos al techo.

A mí se me volteó el mundo al revés, porque me encontré en una inmensa calzada y tenia á mis piés la ciudad, la bahía y los paisajes deliciosos de los alrededores de San Francisco.

Cuando ménos lo esperaba, y en lo más alto de una torre, ¡señores de mi alma! que me voy encontrando una pequeña pieza, elegantemente tapizada, con primorosos muebles, y en medio de todo esto, dos ó tres mesas de billar, ¡adivinen!.... para las ladies (ya aprendí á escribir el plural), para ellas, y tacos á propósito para sus.... ya iba yo á decir manecitas; pero no, para sus manos de marfil.

Al rededor de la estancia etérea, prisioneras en sus jarrones las más exquisitas flores, envían sus suspiros de perfume á los campos y á los mares, y el sol poniente, rompiendo sus reflejos en los cristales de las cúpulas, centuplica su luz como para caer en lluvias de centellas en aquella mansion de las hadas.

Preguntando por el subterráneo donde no quise descender, me dijo G*** que allí están las piezas de los almacenes, carnicerías, lavaderos, máquinas de vapor, bombas y calderas.

Un elevador particular comunica la cocina con el segundo piso, y así se hace el servicio perfectamente.

La proteccion contra el incendio es completa; hay telégrafos para dar toques de alarma, luego que se eleva la temperatura de un modo desusado en cualquier departamento: cruzan tubos enormes en todas direcciones, y en un momento dado, cúpulas, torres, acueductos, etc., pueden convertirse en caudalosas cataratas, é impetuosos rios, que sin comprometer la vida de los habitantes del hotel, vierten 100,000 galones de agua, que son los que acopian dia á dia los pozos y los tanques.

Estos son de una magnitud tal, que me llamó la atencion de cómo no los han hecho navegables aquellos caballeros para recreacion de las señoritas.