El muchacho ve y se enloquece; suelta una primera carta, por negado que sea, que escarapela el cuerpo.
La niña desde ese momento perdió el sosiego, llora y busca cómplice, esto es, una amiga que arde de compasion; suele ser presa de un amor desdichado.
Si le sacuden los nervios, es de desesperarse.... El padre recela, una anciana entrometida, para descargo de la conciencia, atiza la discordia.... el tendero de la esquina, y la anciana del estanquillo, dan hospitalidad al novio.... allí es ello.... otra carta como lumbre, y una declaracion de balcon.
—Yo no puedo responder.... se lo diré á papá.
—Mi bien, alma mia, es que vd. no me quiere.
—Fije vd. sus ojos en otra persona.
—Vd. va á hacer que me vuele la tapa de los sesos....
—No hable vd. así!
—Me ama vd.?