Los primeros albores de la luna de miel los hallaron como dos tórtolas; eran la envidia y el modelo de los amantes entusiastas.

Julio es nativo de la Habana, hermoso, perfectamente educado y de riquísimo caudal. Emigró de su país por causas políticas, se enamoró de Esther, fué correspondido y se creia el más feliz de los mortales con su enlace.

Un dia, y cuando no se sospechaba siquiera, llegaron á Julio cartas de la Habana en que le participaban que su familia estaba perseguida, que sus bienes los habia confiscado el gobierno y que no contase con auxilio alguno.

El jóven participó el acontecimiento á la esposa, lleno de consternacion, y como consecuencia le propuso la reduccion de gastos y su cambio á una modesta habitacion.

La jóven escuchó con suma frialdad, casi con indiferencia, aquel relato, y le dijo con cierto tono de superficialidad:

—A la modesta habitacion, te vas solo.

—¡Cómo! replicó sorprendido el marido, ¿no me sigues?

—Oh! á ese barrio de obreras?.... vas tú solito.

Quiso el marido esforzarse y obligar á su consorte; pero todo fué en vano. No habia pasado una hora de esta conversacion, cuando Esther estaba en un hotel y el matrimonio en realidad disuelto.

Julio.... abandonó la casa en que vivia.... y no se volvió á saber de él......