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Uno de mis compañeros llegó en aquel momento, y tomó otro giro la conversacion.
Habia hecho, en union de los Sres. Iglesias, Gomez del Palacio y otros mexicanos, un hermoso paseo en la Bahía, invitados y obsequiados por el Sr. D. Romualdo Pacheco, una de las personas más distinguidas y amables que tratamos en California.
Antes de ceder la palabra á mi amigo, en lo que ganarán sin duda mis lectores, para la relacion de su paseo, me la concedo yo para hacer la presentacion del Sr. Pacheco en toda regla.
El Sr. D. Romualdo Pacheco nació en el pueblo de Santa Bárbara, donde tenia ricas posesiones y numerosos ganados su familia.
Quince años tenia el jóven Pacheco cuando se verificó la guerra americana, y de sus resultas, su cambio de nacionalidad.
Pacheco partió para Paris, donde perfeccionó su educacion, y vino á ejercer, como juez de su condado, las primeras funciones públicas, con aplauso universal.
Abrazó el partido republicano, se le nombró tesorero del Estado: sus talentos y virtudes le granjearon la estimacion pública, y en 1871 le hizo el voto popular teniente gobernador, y quedó al fin ejerciendo el mando como gobernador, por renuncia que hizo Mr. Booth, nombrado para ese encargo.
Hé aquí los términos en que habló entónces del Sr. Pacheco, el periódico más acreditado de California: