En estos lugares suele insultar el odio público á los cadáveres, arrojándoles piedras y suciedades; no hay para qué encarecer lo que tiene de sucio y repugnante aquel lugar.
En el Cementerio Católico descuella el del Sr. Labiaga, que costó más de cincuenta mil pesos.
Aquella tarde fué de honda tristeza.... parece que algo de mí mismo quedó allí sepultado. ¿A qué caminar? ¿á qué vivir? si al fin todos los caminos conducen á la muerte!!!
XXXI
Preparativos de salida.—Compra.—El Express.—Visitas.—Albums.
SINGULAR condicion de la humanidad y notable desengaño para los materialistas! Apénas sobre el modo de existir comun cae una idea; apénas se le adhiere un recuerdo, cuando realmente se trasforma y tiene significacion distinta para nosotros.
Tenemos en la mano una pluma, estamos prontos á tirarla como una basura, una voz nos dice al oido: “Con esa pluma escribió Heredia sus odas inmortales.” Entónces la vemos como una precea y la conservamos como una reliquia. Como que á la pluma descendió una alma; como que es un sér con quien nos queremos relacionar.
Así, en la partida de un lugar, las calles como que se embellecen y como que nos confian secretos que se habian reservado, las fuentes corren de otro modo, la luz como que se vuelve diferente, aquello que se va á perder se ama más.