Entrar, colocarse Adelina y poner en nuestras manos ejemplares primorosamente acabados, fué obra de ménos de tres cuartos de hora.

Yo no pude dejar de mostrar mi asombro, no solo por lo acabado del retrato, sino por la prodigiosa celeridad con que se habia verificado la operacion.

Recordaba los pasados tiempos de la pintura al óleo, las dificultades del parecido, etc., y la deuda que teniamos con la ciencia por descubrimientos tan sorprendentes y fecundos como el daguerreotipo.

—¿Y á vd. qué le parece de ese retrato, señora? dijo á la mamá uno de los circunstantes.

—A mí, nada, dijo la señora con aplomo, porque como los señores ya conocian á mi niña......

—Vd. tiene mil razones, señora, repuse yo (vd. es una asna, dije aparte), yo no habia tenido presente esa circunstancia.

Volviendo á los preparativos de marcha, Gomez del Palacio, que siempre se distingue donde quiera que se halla, por lo servicial y lo caballeroso, se habia encargado de la compra de boletos, ajuste del carro de dormir y del Express.

Pocas instituciones hay más benéficas que el Express, para la comodidad, no solo de los viajeros, sino de todo el mundo.

En la oficina del Express, perfectamente dotada, escrupulosamente servida y que posee con justicia la confianza universal, deposita el viajero el bulto ó bultos que desea se trasporten á cualquier lugar del mundo y sean del valor que fueren.