Se depositan los bultos, recibe su constancia el interesado, y el dia convenido encuentra el depositario en el lugar pactado su caja ó su fardo, sin la menor lesion, y como si hubiera sido trasportado por mágia.
En cuanto á los equipajes que van en el mismo tren que el viajero, llueven comisionados y agentes que se encargan de enfardelar, trasportar y depositar en manos del empleado del tren, sin más cuidados de parte del interesado que recoger el check ó boleto con un número igual al que tiene la petaca ó baúl.
Al acercarse el viajero al punto de su destino, vuelven á presentarse agentes de casas y hoteles conocidos que se encargan de los equipajes, los recogen, los colocan en el hotel en el lugar que se les designa, y el propietario se ve servido como con las manos blancas que se movian en el aire de sus cuentos de niño.
Y todo esto se hace por tan módica retribucion, que está realmente al alcance de todas las fortunas y se verifica del modo más natural.
Arreglados, ó mejor dicho, á medio arreglar los equipajes, salí, en union de varios amigos, á hacer compras para los obsequios de familia.
Conmovedor es realmente ese balance y esos conflictos entre las inspiraciones de la ternura y la tirantez del presupuesto.
Yo queria abarcarlo todo: gorritas, saquitos, zapatitos chinos, juguetes milagrosos, de objetos mil, que presumia iban á enloquecer de contento á mis nietecitos.
Representábame la imaginacion, la llegada del baúl á la casa, prévios anuncios incitadores y halagos referentes á los juguetes, y amenazas, segun la buena ó mala conducta de los niños.
Que llegará el baúl como en procesion, que se irán congregando curiosos los criados y criadas, pilmemes y nodrizas.
Colocaráse el baúl en medio de la pieza: el papá y la mamá de la casa llevarán la batuta; agruparánse los chicos; subiránse en los hombros de los autores de sus dias, armando algazara, apartándolos y revolviéndose, miéntras el cargador y los criados forcejean por desenfardelar.... Atencion general.....