Un polaco amabilísimo y de vasta instruccion, era el ayudante de campo, en union de Ferrer, el artista celebrado del Club Hispano-Americano.
A mi llegada, tocó diana el piano y la señora se adelantó á recibirnos.
—Vea vd. en lo que nos han metido vdes.: todas trabajamos.
—Pero, señora, por nosotros!
—¿Cómo es eso? ir á pasar esos desiertos, sin un trago que beber, cuando muchas veces no se puede uno apear en la estacion, eso no era posible.... vea vd., estas son carnitas frias, este garrafon contiene Jerez; vea vd., aquí pan, mantequilla....
—Pero....
Y sin dejarme concluir, me dijo:
—Esta botellita es árnica, aquí tiene vd. su letrero; esta es álcali; vea vd., aquí, carbonato, polvos de Sedlitz: vea vd., con este aparatito se calienta agua, este es el alcohol para la lamparilla. En todo esto deben ir los bizcochos que están haciendo las niñas; pero economicen vdes.: cuando haya qué comer, no apelen al repuesto.
Y todo estaba previsto, todo era tan oportuno, tan cuidadoso, tan tiernamente delicado, que parece que nuestra misma madre se habia encargado de aquellos cuidados.
Era forzoso volverse todo corazon y amar, amar mucho á quienes así nos amaban, porque la gratitud, la simple gratitud, es la contribucion oficial de los tontos y el hilo sin anzuelo que queda en las manos de los ingratos.