Lindísimos versos, alma pura de mujer, cantos de ave melodiosa que enajenan por su elevacion y su pureza cristalina.

Estas Sritas. Gutierrez estaban tambien formando grupo cerca de nuestro noble marino el capitan Hagen y de Schleidem, ambos sombríos, y el primero con brusco aspecto y brillantes los ojos de llanto reprimido.

Nuestros amigos Ibarra y Alatorre, que quedaban en San Francisco, se disponian á acompañarnos con M. Hagen hasta la primera estacion del tren.

La conversacion fué animada, casi alegre, durante los primeros momentos; entónces, en tiras de papel, escribí algunos versos; en cuanto partió el vapor, se hizo entrecortada y difícil la palabra; al tocar el muelle de Oakland, unos amigos se arrojaron en nuestros brazos, los otros se alejaron, llevándose sus pañuelos á los ojos.

La estacion ó punto de partida del ferrocarril, con la grandiosidad del edificio, los rieles y ruedas en los suelos, las máquinas, los talleres y el inmenso agolpamiento de gente, presentaba aspecto singularísimo.

Los grupos de viajeros se ordenan como por sí mismos: el viajero aguerrido se relaciona con el conductor, recorre los asientos para apoderarse del mejor, y cuando suena la campana, está instalado.

Hablemos de los trenes.

Los diversos trenes corren por sus cuerdas separadas, aunque dependan de una misma empresa.

Así es que hay trenes de efectos, de semillas, de ganados, y de pasajeros con sus equipajes.

Los carros de semillas son verdaderas trojes rodantes de tablas, con sus grandes puertas en el medio ó en los extremos.