Estamos en Laramie, tan célebre en las relaciones de los viajeros, tan encarecido en la leyenda.

El aspecto de la naturaleza cambia; la nieve, adelgazándose y derritiéndose, deja ver de trecho en trecho amarillenta yerba y sonríe el verde césped en alguna hondonada, como tímida promesa de la pronta llegada de la primavera. Algunos árboles, como viajeros recien llegados, parece que inspeccionan el campo desde las orillas del camino.... trenes, oficinas, transeuntes, como que anuncian de léjos el fin del desierto, como los indicios de tierra en el mar.

Hace muy poco, cerca de la poblacion estaba el fuerte, perfectamente guarnecido por tropas americanas.

Algunos soldados se instalaban en aquel ingrato suelo con sus familias, pugnaban por conquistar las comodidades de la vida, y tenia algo de la detencion de la caravana, los grupos de mulas y caballos, las tiendas de campaña y los depósitos de provisiones.

Laramie, cabecera del Condado de Albany, tiene más de mil habitantes; la ciudad está paralela al camino, una ancha y clara corriente atraviesa las calles principales.

Hay muchas elegantes iglesias y cómodos hoteles; el edificio municipal es digno de una gran ciudad.

Se publican en Laramie dos periódicos: El Centinela y El Independiente. El telégrafo y el buen servicio del correo hace que los habitantes de Laramie y los pasajeros estén al tanto, como donde quiera que se publica un periódico, de cuanto ocurre dia á dia en todos los Estados de la Union.

A la salida del pueblo hay un molino, cuyo costo ha sido ciento veinte mil pesos. Es magnífico.

En los alrededores de la ciudad, y como agrupándose á la vía férrea, están situadas las oficinas de maquinaria y los talleres del ferrocarril, entre leña apilada, rieles amontonados en los suelos, grandes pipas con agua y colinas de carbon que hacen negrear el suelo con su polvo.

Laramie, segun reza la leyenda, fué el primer lugar del mundo en que se reunió un jurado de mujeres.