—Excelente, Arture: yo sentí no cenar, porque todo me pareció muy bien.

—Por ese estilo es la fonda Sincler y C.ª, de Olive-Street, Garner, Cafferitta, Garmi-Restaurant, Nicholas-Cantine, y otras muchas, la mayor parte al estilo frances.

Miéntras hablaba Arture, yo me vestia á toda prisa y hablaba á Lancaster, que estaba en un cuarto contiguo, para que hiciese lo mismo.

Alfonso, como lo tenia de costumbre, en cuanto llegó, y en el propio hotel, se habia provisto de guías, de mapas y de lo necesario para sus sesudos estudios, dedicándose á ellos en las noches y al levantarse.

—Vamos A***, aprovechemos la bondad de nuestro cicerone: quiere que primero recorramos algunas calles, visitemos algunos edificios, y desea que concurramos en la tarde á un concierto que dan unas señoritas, para el fomento de una Biblioteca.

—¿De qué te ocupabas tú? dije á Alfonso.

—Me ocupaba, me dijo, del estudio de este comercio en sus relaciones con el nuestro. Estos Estados brindan mil facilidades, así como Orleans, por muchos motivos que explaya perfectamente el periódico en español que nos facilitaron anoche.

—Pero en estas relaciones mercantiles, en su modo espontáneo, y con total independencia de los gobiernos, es en donde yo creo ver, dije, el quid de nuestras difíciles cuestiones de los Estados-Unidos, y á ello dirijo yo mi mira: el acrecimiento prodigioso de la Union Americana presenta estos sorprendentes resultados. La creciente preponderancia del Oeste que es entidad autonómica, tan independiente del Norte como del Sur, formando espontáneos vínculos, convierte en privativos sus intereses y debilita la influencia del gobierno central.

Este acrecimiento tendrá por fuerza su representacion en el congreso, y al punto que esa representacion se aumente, la lucha tiene de iniciarse y poner en peligro las conveniencias del Norte.