La adquisicion de tierra, el fomento de las ideas de conquista, la intervencion por la fuerza, en mi juicio no las intentará el Norte; pero no puede ser indiferente á la marcha de México ni á sus tendencias á la libertad mercantil; así, no le queda más recurso que influir en sus negocios, sea por medio de tratados, sea considerando á México como colonia ó brindándole con un protectorado; pero esto mismo ofrece graves dificultades. El ideal de la gente ambiciosa del Norte, es hacer de México la India de los Estados-Unidos.

—Señores.... el tiempo vuela, dijo nuestro cicerone. Veamos aunque sea algunas calles y volvamos por los compañeros. Si pudieran vdes. detenerse siquiera un dia, tendria el gusto de presentarlos al Club Germania ó al de la Universidad, centros en que se reune lo más selecto de la sociedad de San Luis.

Para que vdes. se formen muy somera idea del movimiento de San Luis, iriamos á los depósitos de los ferrocarriles: el de San Luis y Kansas; el del Atlántico, Pacífico, Kansas, Tejas y el Gran Depósito de la Union, en que parece que el mundo entero se da cita para activar el tráfico.

Por lo demás, las ciudades de los Estados-Unidos se parecen como gotas de agua: dilatadas arboledas, anchas plazas, generalidad de edificios hechos como con panes de jabon, techos de caballete, largas chimeneas, coches, carretones, carros y carritos por todas partes.

Vacilábamos sobre el rumbo que tomariamos á la puerta del hotel, cuando burla, burlando, no obstante el pésimo dia, salian nuestros compañeros á ver la Lonja del Comercio, y nos antellevaron, como se dice por nuestra tierra.

Yo me dejé conducir por M. G. A. Hayward, cumplido caballero á quien merecí especiales atenciones, y quien me encantó por la mezcla de sabiduría y buen humor de su conversacion: á mí los sabios adustos.... me cargan, no los puedo tolerar.

Fuimos á la Lonja de Comercio, que es un edificio como una catedral: soberbio pórtico con robustas columnas, amplios corredores con ventanas rasgadas y lujosos departamentos, y en el templo, un salon como una iglesia, de forma elíptica, lo ménos de ochenta varas de extension.

El centro del salon está despejado para el tráfico, y hay gente que va y viene como en una gran plaza.

En una de las cabeceras y en los costados, hay extensas mesas que corresponden á los diferentes bancos; al pié del salon se ven como aparadores con toda clase de semillas y artículos de comercio, como un depósito inmenso de muestras, al cuidado de corredores y agentes mercantiles.

La techumbre es una alta y extensa cúpula con una cornisa saliente en su arranque, que le forma cintura, y la guarnece una amplia balconería, desde donde asiste el público á aquel espectáculo lleno de ruido, de movimiento febril y de cierta alegría, de que no es fácil dar idea.