Valia una vaca 400 pesos, un barril de aguardiente 700, la libra de carne 3 pesos; un comerciante llamado Jhones, compró millon y medio de pesos á razon de seis pesos la onza de oro.

Los improvisados millonarios se tenian que dar bola á sus botas, que lavarse la ropa y que hacerse la comida, por falta de criados.

Cuando estaban en todo su auge el desórden y la matanza, roto todo freno, desconocida toda autoridad, asentada la orgía en medio de ese tumulto de codicia y locura, se anunció la llegada de un cargamento de carne salada de cerdo.

Acude en tropel la multitud con el oro en las manos para calmar el hambre, rómpense algunos barriles, y la gente espantada reconoce miembros humanos despedazados, para servirse en aquel banquete de furias infernales.

Hechos como este despiertan los sentimientos de órden y de bien, dormidos en todos los corazones; se lanza una convocacion á los hombres honrados, sin distinguir colores ni castas, ni nacionalidades, y se forma la santa alianza del bien, contra aquel desencadenamiento de maldades.

Los tumultos se sucedian, las olas desencadenadas que formaban los malvados, se estrellaban en la ley linche y en el comité de vigilancia, que amontonaba y suspendia ajusticiados para escarmientos.

El desórden se apacigua, y de aquel caos surge como un sol el derecho, con el prestigio y con las bendiciones de todos los buenos.

A la luz de esa victoria del bien, se encontraron en la noble confraternidad de la revindicacion de la ley, unidos con vínculos estrechos, el inglés, el ruso, el italiano, el chino, el hispano-americano, el aleman, los hombres todos, la gran familia humana, en la cuna de la regeneracion y el progreso.

En San Francisco no avanza un pueblo, es la humanidad la que marcha; no es el francés, ni el inglés los que fundaron la sociedad; es el hombre, y el hombre invocando el derecho como primer elemento de salvacion y de vida.

Esta circunstancia hace esencialmente variar en su fondo y esencia, los puntos de vista sociales y económicos y hace que la libertad sea una condicion de existencia, que en vano las leyes convencionales y los intereses del Norte pretenden embarazar y restringir.