Antes de que la transfiguracion de que hemos hablado se verificase en 1849, se citó una convencion y se adoptó de pronto en Sonoma la constitucion del Missouri, reuniéndose la convencion en Monterey, y señalándose allí á San José como capital del Estado.
San Francisco se vió como un punto de depósito y centro del tráfico, y de ahí su inverosímil importancia y desarrollo.
En San Francisco tenian varias posesiones los mexicanos.
El lugar donde está ahora la ciudad era como una sucesion de médanos; sin embargo, M. John S. Hittel, que es en mi juicio de los escritores más eminentes de aquella region, dice en un momento de exaltacion patriótica: “Roma tenia siete colinas: la metrópoli de California tiene muchas más.”
La península se forma de tres anfiteatros enlazados entre sí y á cual más bello, encerrándose cada uno en su cordillera de hermosas colinas. La Yerbabuena, que dió su nombre á todo el distrito, al Este, rodeada de lo que llamamos Montañas Rusas: el anfiteatro de Spring Valley (Valle de Primavera), al Poniente, y el anfiteatro de la Mision, al Sur, á donde desemboca la calle de Pine. Nada más poético que esos valles, esas colinas invadidas por palacios, sombreadas por árboles y arrulladas por las blandas olas de la bahía magnífica.
Esos accidentes del terreno se prestan á mil inesperadas bellezas: la quinta opulenta, la humilde cabaña, el paseo espléndido, el cementerio melancólico, todo se realza y arrebata al alma á los espacios del ideal y del ensueño. Yo querria escribir como mi querido M. Hittel, que con la pluma de Hugo Foscolo, pinta estos cuadros; pero cabalgando en mi humilde prosa, diré que en la época del sistema colonial, casi á la orilla del mar, se encontraba el Presidio ó puerto militar, instituido para la defensa contra los gentiles ó indios bárbaros, conforme á los sabios reglamentos de D. José de Galvez. A corta distancia del Presidio, y á la orilla de la playa desierta, se hallaba la mision de Dolores, servida por frailes franciscanos, y á su lado, en una corta extension, la ranchería.
El presidio no pudo establecerse sino hasta 1822.
Verificada la independencia de México, y en las épocas en que rigió la federacion, figuró la Alta California como territorio.
Los lotes que se enajenaban ántes del descubrimiento del oro en los arenales en que hoy está construida la ciudad, valian nueve pesos cinco reales, inclusives los costos del documento de venta. Ahora esos mismos lotes se han dado por setenta y ochenta mil pesos.
Los mexicanos poseedores de esos lotes se encontraron fácil y legítimamente dueños de opulentas fortunas y en elevada posicion social, atrayendo así otros paisanos y formando la unidad de la raza más poderosa que cualquiera otra nacionalidad.