—Veanle vdes..... (á sus hijas).
—Vamos, despáchate.... dale un abrazo.
—Denos vd. un abrazo.
Yo tenia cara de simple; pero tratándose de bonitas, en abrazar no hay engaño.... abracé á las muchachas, á la vieja, al viejo.... y me disponia á seguir con todo el mundo.
—No, vd. por fuerza es pariente muy cercano de D. Felipe de la Cueva: si tiene vd. toda su cara.... veanle vdes. ahora que se ríe.... y aquello fué agasajarme y llevarme al interior de la habitacion, en medio del regocijo mayor.... excepto Tulita, á quien se anublaban los ojos y soltaba cada suspiro que me erizaba el cabello.
Don Felipe de la Cueva, que debe ser buen chico y á quien en su casa conocen, habia hecho mil favores á aquella excelente familia y era el prometido de Tulita. Yo me encontré con los honores de la fotografía, y no me pesaba.... procuraba adivinar hasta dónde llegaban las confianzas del venturoso D. Felipe con Tulita, para perfeccionar mi asimilacion....
—Tula.... ¿ven vdes.? decia, y su propio buen humor; ahí se sentaba, yo aquí....
—Debe haber sido más cerca de mi silla.
En cinco minutos fuí dueño de la casa.
Regalé al viejo D. Pablito un lapicero, á las muchachas unos anillos y mis mancuernas á Tulita, que me hacia probar los placeres de la semejanza.... Yo, que en mi país me parezco á todos los decidores, á todos los padres de hijos de contrabando y á todos los políticos derrotados, gozaba de deliciosas sorpresas....