Ancho de carrillos, blanca dentadura, ojos pequeños y retozones.... Robusto pecho, pronunciado abdómen.

—Hombre, con un diantre, me dijo, toma ese trago de coñac.

—Para servir á vd....

—Qué tiquis, ni qué miquis; tú estás cabizbajo, hombre; tú no tienes un cuarto, Fidel mio, dame como cinco ó diez abrazos; pero menudealos, pedazo de tarugo.

—Pero ¿quién es vd.? á quién tengo el honor....

—¡Cáspita! siempre el mismo: ¿no te acuerdas de cuando eras escribiente en la aduana, de aquel gachupincillo de abarrotes que partia contigo sus almuerzos....

—¡Pepe de mi corazon! vengan cien abrazos. Echaremos el primer trago.

—Pues así como así, prosiguió Pepe radiante de bondad y satisfaccion: dicen que yo tengo mis cuartos: se acabaron tus penas; mis criados, mi casa, lo poco que valgo, todo es para tí, hombre.... pero echa otro trago.

Ese hombre y esa familia fueron mi familia y el consuelo de mis penas; al rendirles, así como á Concha Ramirez, Shleidem y Cima, mi gratitud, pago un tributo lleno de espontaneidad y de ternura.

Las familias que he mencionado llenaron á los mexicanos de obsequios y atenciones; nos crearon una atmósfera de patria y familia y nos hicieron olvidar las penas consiguientes á nuestra situacion.