Sea vogue, ó sea calesa, la señorita es quien maneja las riendas casi siempre, con rara destreza, y parece que el frison galante se somete humilde á la mano encantadora que le guía.

Nada más bello que ver dos gentiles damas envueltas en sus capotas de pieles, con sus gorrillos, dejando flotar al viento las blancas gasas del tocado, festivas, alegres, atravesar hasta perderse en la playa, en la bruma del mar.

Allí, con temerario arrojo, azotan al corcel, compiten con otras amigas, entretanto que enfurecido el mar, se rompe en tumbos estrepitosos contra las ruedas del carruaje, pareciendo que éste levanta las olas en su vertiginosa carrera.

Nada más bello que el correr de los ginetes, entre cientos de veloces carruajes, como en vuelo fantástico, y verse esa hilera ó cordon de paseantes al través, de la bruma, tomando algo de aéreo, de sobrenatural, ese capricho en que el amor y el placer cierran con besos los ojos de la temeridad.

El gentío se agolpa, y carruajes y ginetes, ya aparecen en las alturas, ya se precipitan en los bajíos, ya tascando los frenos los caballos en competencia, los aurigas se persiguen en las alturas, compiten en las curvas, y buscando la arena endurecida por las aguas, hacen gala de despreciar el peligro, como las deidades fabulosas que pasaban sobre las olas sin hundirse.

En las quiebras del Parque hay casas de recreo y restaurants en que está previsto el aislamiento, porque nada más típico en la naturaleza de un yankee que asumir su soberanía y emanciparse.... Ya me dirán los lectores que tengan pizca de vergüenza, si en esto tienen razon....

El término del Paseo del Parque es Cliff House, que con ayuda de Dios voy á describir.

Desde lo alto de una elevada montaña cuya base bañan las olas del mar, se ha precipitado una vereda tan pendiente, que parece, culebreando, que es el surco que abrió un rayo: despues de descender la vereda se pierde en una ciudadela natural, saliente sobre el mar, y se abren al abandonarla dos caminos: uno que sube en cómodo terraplen al Parque, que está á un costado de la montaña; el otro que, separando las peñas y apoyado en un borde salvaje, parece caer en el mar.

En la plataforma ó ciudadela saliente, está construido lo que se llama Cliff House.

Es un vasto edificio de fierro y madera apoyado en piés derechos que entran en las aguas.