En medio de aquella procesion de esqueletos, visitamos la capilla: la luz moria; las ventanas del templo remedaban ojos al cerrarse; el piano, oculto en los anchos pliegues de la sombra, suspiraba notas quejosas, como escapadas de una region misteriosa y desconocida.... las religiosas, de rodillas, frescas y juveniles, parecian encargadas de vigorizar la súplica de la humanidad aquella, que esperaba un soplo para volverse polvo.... mi mente ardia en Dios y en la contemplacion del infinito, desertando á la constitucion perecedera del mortal.

Al pasear la vista á mi alrededor, me parecia que yo mismo vacilaba entre si aquellas gentes acababan de resucitar ó hacian su plegaria última para dormirse en la muerte....

¡Oh, qué tarde la del Asilo de ancianos! ¡qué aparicion tan tremenda de mi vejez! tenia necesidad de aire.... de palpar la vida.... aquel no era un asilo, era un panteon de vivos......

Las personas que me acompañaban hicieron sábias reflexiones sobre aquel establecimiento benéfico, sobre la delicada prevencion, los sagaces cuidados y la piedad cristiana con que se habia atendido á todas las dolencias, á todos los achaques y debilidades de la edad decrépita....

Se dijeron cosas bellísimas.... pero yo me embrutecí, me cerré de mollera.... y me animalicé al extremo al tratar del Asilo de ancianos......


IX

Paseos.—El Hipódromo.—Escenas nocturnas.—Alcalde.—Chascos.—Noches.—Clay.—Un casamiento.—Leyenda de amores.

¡Fuera la murria, caballero! Alístese vd., vamos á pasear el boa por esos mundos! Tales eran las exclamaciones de Joaquin cuando me veia con el tonto encima, porque existe la piedad de la palabra y es frescor y alivio para el alma la manifestacion de interes por nuestras penas.... Gomez del Palacio y Lancaster aplaudian.... tomaba mi sombrero, me iba á acabar de vestir en la calle, y á paseo.... tomábamos un carrito, y á wagonear, verbo de mi uso privado para designar los viajes ó el ejercicio en wagon.