"Los negocios á lo que parece no ocupaban todo su tiempo y se dió traza para matar el fastidio, en las horas de descanso, en union de una francecita dulce como el almíbar y graciosa como una paloma enamorada.

LIT. H. IRIARTE, MEXICO
Hotel de S. Cárlos. N. Orleans.

"El caballero Courtier se vió obligado á separarse de Orleans; y como cierta clase de compromisos se hacen y se deshacen por estos mundos con la mayor facilidad, los chicos no volvieron á verse.

"Mlle. Malville fué envuelta en los trastornos del Sur y atacada de una cruel enfermedad: dejó al morir, á la hija que llevaba su nombre, á cargo de una familia que le dió el suyo, y fué conocida con el nombre de la Srita. Chertois, educándose á la usanza americana y dando lecciones de piano y de frances en aquel barrio.

"Entre tanto, M. Courtier, maltratado de la fortuna, se hundió en una finca del Canadá, con su verdadero nombre mexicano, que era Navarrete, y como si se lo hubiera tragado la tierra.

"Era el hombre bonachon, de excelente humor, filósofo como viejo marido, flemudo como un aleman; y no obstante que estas cualidades le hacian amar de sus criados, la vejez hacia el vacío en su alrededor y pasaba tristes dias no obstante su regular fortuna.

"Consultando el alivio de su mal, un yankee expedito le aconsejó que se casase y que para el objeto pusiese un aviso en los periódicos, diciendo quién era él y con qué cualidades queria á la novia.

"Dicho y hecho: á los pocos dias, en los periódicos más acreditados de la Union se leia un aviso, poco más ó ménos concebido en los siguientes términos:

"M. Courtier, residente en el Canadá, con una fortuna de setenta y dos mil pesos, desea casarse con una señorita de ménos de treinta años, de buena salud, si es huérfana mejor (los suegros siempre sobran), que no sea celosa ni dada á las novelas, y que se resigne á vivir en el campo. El solicitante es robusto, de buenas maneras, fuma poco y no anda en malas compañías.—Dirigirse:—Nueva-York, casa tal.—Missouri, H.—Nueva-Orleans, R."