"Los convidados á la boda, aunque sufridos, no pudieron reprimir su impaciencia, hicieron una insinuacion á los novios para que se presentasen.... Se presentaron al fin en la sala.... y tomando Navarrete la palabra, dijo en tono de arenga:
"No hay nada perdido, señores: no hay boda.
"(Movimiento, admiracion, rumores).
"Quieto todo el mundo: nada perdido, porque esta linda muchacha es mi hija; sí, señores, mi hija de mi corazon.... Canario! y qué linda y virtuosa mi hija! Y no hay nada perdido, porque siempre hay boda.... esta mocita y este caballerito (señalando á Martinez), se querian y se sacrificaban á mí.... y al fin se casarán, y serán ricos, y tendré unos nietecitos como arcángeles.
"Esa música....! destapen Champaña....! y acabemos alegres, al revés de las comedias, porque se deshizo la boda."
"Navarrete se estableció no léjos de aquí, y su familia, que fué la de Martinez, llenó de felicidad sus últimos años.
"Este es el cuentecito....
"¿Quién cuenta otro más bonito?"
Bebimos alegres por el recuerdo del matrimonio frustrado, que pinta siempre una faz de la sociedad americana.