En la correspondencia que mantenia el Sr. Juarez con personas notables de Madrid, se hizo notar la correccion y facilidad con que manejaba el idioma español, sus giros castizos, la gala de diccion; y fué tan notable esto, que le escribieron felicitándole por ello, y no recuerdo bien si ofreciéndole que seria socio correspondiente de la Academia Española.
El secretario del Sr. Juarez contestó generalidades con exquisita cortesía.
Cuando el secretario dejó de estar presente, escribió el Sr. Juarez al pié de su firma una posdata que decia, poco más ó ménos, que la correccion de sus cartas y su buen estilo, se debian al Sr. D. Pedro Santacilia, su secretario, quien era acreedor á las favorables calificaciones que se le hacian; que él no tenia parte en la redaccion de la elogiada correspondencia.
Pero no tratamos de la biografía del benemérito de América. Volvamos al hotel de Baranda Conti.
Mis compañeros, y los amigos que con nosotros paseaban, se agolparon bajo el farolillo, y oian al parecer con marcado interes la relacion de las aventuras de la familia enferma.
Uno de aquellos señores, para mí de mucho respeto, me instó para que contase lo sucedido en Guadalajara cuando la revolucion de Landa. Yo quise excusarme, porque figuré en aquella escena; jamás en veinte años habia desplegado sobre este particular mis labios, no obstante las mentiras que he visto estampadas en las biografías del Sr. Juarez.
—Ahora no se escapa vd.
—No, señores.... voy á darles gusto.... y como dice el poeta, á hacer que se escuche la voz de mis dolores.
"El año de 1858, fué para la historia de la Reforma el año novelesco por excelencia."
Comonfort, retrocediendo espantado de su obra, hundiendo su prestigio y su gloria en el lodo sangriento del golpe de Estado. Juarez, preso primero en el jardin de Palacio, en las mismas piezas en que el motin militar se desbordaba en corrientes de fanfarronería y de cinismo; despues organizando su fuga con Sabás Iturbide y Nicolás Pizarro Suarez; al último, frente á frente de Mejía, en San Juan del Rio, con Manuel Ruiz, debiendo su salvacion á su sangre fria inverosímil.