Ramirez, cayendo, en union de Morales Puente en Arroyozarco, en poder de Mejía, quien pretendió fusilarlo al momento, salvándose Joaquin Tellez, Bablot y Mateos milagrosamente de aquel trance, por el propio aturdimiento de los aprehensores.
Degollado, saliendo á caballo como demandero cuitado entre envoltorios, por la garita de San Cosme, mústio y despreciable, y apareciendo ante sus perseguidores al momento de aprehenderlo, temerario, arrollándolos y vitoreando á la Reforma á las puertas de México.
Y yo, favorecido primero por Martin Chavez, gobernador de Aguascalientes, despues precipitándome en un barranco en Omealca para escapar á la muerte, llegando á Querétaro por el Cimatario, arreando unos burros disfrazado de arriero, y cayendo en los brazos de Doblado, quien me recibia con el nombramiento de ministro del Sr. Juarez, con asombro y contentamiento de mis compañeros los burreros.
Y á pesar de todas estas peripecias, la revolucion de tres años era alegre, ardiente.... se llevaba á los pueblos la buena nueva de su regeneracion.... las almas despertaban á la luz del progreso, se producia espontáneo lo épico y lo grande, y nos creiamos grandes, porque no media nuestras tallas el ministro tesorero, sino el verdugo.
Así, en medio de la conmocion universal, se instaló el Gobierno en Guanajuato, donde Doblado y D. Francisco de P. Rodriguez, fueron los colaboradores más eficaces de nuestros trabajos.
La proximidad de la batalla que terminó con la derrota de Salamanca, hizo precisa la salida del Gobierno General de Guanajuato, con direccion á Guadalajara.
La salida se verificó en la noche en los guayines que tenian por nombre sillas de posta, que yo establecí, é iban en esa vez con los lienzos negros echados, con criados que llevaban hachas encendidas á los lados del convoy, que tenia el aspecto de convoy fúnebre y que veian las gentes pasar en silencio, como si se tratara de las exequias á la libertad.
A mí me designó el Sr. Juarez para que quedase representando al Gobierno en Guanajuato, y para la conclusion de importantes arreglos que pude llevar á cabo en medio de una tremenda agitacion, con el auxilio de Ponciano Arriaga y de Francisco Cendejas, ambos patriotas eminentes y amigos muy queridos de mi corazon: de allí marché á Guadalajara.
La derrota de Salamanca aconteció el 10 de Marzo; el dia 12 se recibió la noticia en Guadalajara; al concluir de leerla Ocampo, el Sr. Juarez se volvió á mí chanceando, y me dijo: Guillermo, ha perdido una pluma nuestro gallo. Juarez era la personificacion de la fé en la Reforma, y por eso triunfó.