Al principio, la conversacion era animada; despues, habia grandes ratos de silencio; los marineros acomodaban los equipajes; en las sombras habia grupos de viajeros, de cuyos grupos salian sollozos y palabras entrecortadas.
Al fin se dió el primer toque de marcha: subimos sobre cubierta con Alcalde y le dejamos instalado....
A poco, el vapor comenzó á andar y nosotros le vimos perderse, volviéndonos en silencio profundo á nuestra habitacion.
A los pocos dias de la partida de Alcalde, se anunció nuestra marcha para Nueva-York; pero dando un ligero rodeo para ver el Niágara.
De contadas personas tuve que despedirme en Orleans; pero esas personas son inolvidables para mí, y tienen lugar privilegiado en mi cariño.
La familia Townsed me dió cartas expresivas para Nueva-York y mostró profundo sentimiento por mi partida.
A Quintero le sorprendí acabado de levantar. Estaban sus roperos abiertos, sus útiles de aseo de fatiga, el libro acabado de cerrar sobre del buró, y él escurriendo agua.
—Chico.... quédate conmigo, fueron sus primeras palabras: adivinaba el triste objeto de mi visita.
—Ya sabes que no es posible.
—Mira: te dejo para tí solo estas dos piezas. Ahora, ven por aquí:—abrió uno de los cajones de su ropero.—Este pico que ves aquí (mostrándome dinero), no me sirve para maldita la cosa; yo te formaré una mesadilla para que no necesites de nadie: te paseas, escribes, y cuando quieras, me llamas y paseamos, y de cuando en cuando me lees esos tus versos, que ya ves cómo me encantan....