Los muchachos de la comitiva bajaron cantando, y unas señoritas viajeras poetizaron el viaje con sus cuchicheos y su alegría. Llegamos á Table Rocke.

Aún permanecia el hielo en los grandes trozos de roca saliente, que en atrevido semicírculo se avanzan sobre el rio en derrumbamiento espantoso, y dejando dispersos peñascos de inmensa grandeza, que forman, medio sepultados en las aguas, un espectáculo magnífico y salvaje.

No obstante que el hielo medio se desmoronaba; aprovechando las sinuosidades de la piedra; embarrándonos en el muro, ascendiamos á buscar el punto de vista más adecuado.

Susto, asombro, curiosidad invencible me arrastraban: el estruendo de las aguas, las corrientes, los árboles como suspendidos en las alturas, algunas flores meciéndose en las crestas de las rocas.

Mis piernas flaqueaban, mis amigos acudieron á mí y me llevaban como en peso; estábamos en las ruinas de madera de un elegante kiosko, en un recodo desde donde se percibe el aplastamiento de tersa roca, desde donde verifican su salto inmenso las aguas.

Enganché mi brazo á un pilar de fierro que estaba en pié; casi suspendí mi cuerpo en el aire, y ví....

Era un piélago inmenso que se tendia y colgaba en una extension que me pareció inconmensurable; sus gruesos pliegues como columnas de alabastro; sus derramados lienzos como cristal; sus encrespados tumbos como plata fundida; el polvo de las aguas como llama disuelta, como ráfagas de rubí, como partículas de oro; y la luz errante, enamorada, enloquecida, saltando, perdiéndose, rielando, riendo, cantando, sobre la insurreccion tremebunda del ruido, de los colores, de los vientos y de los cielos, y á los piés el abismo como apoyándose en las rocas y alzándose para devorar tanta grandeza.

Dios, patria, humanidad, todo querian invocar ó ensayaban maquinalmente mis labios; pero me llenaba el infinito.... Dios hablaba.... ¿á qué el átomo?.... ¿qué tiene que ver con esa sublimidad la voz de la materia?.... ¡Mortal, mortal!.... siente á Dios.... y adóralo!......

No sé por qué mi cuerpo se sentia estremecido en todas sus fibras.... me estaba ahogando el llanto.... ¿qué sucedió de mí? ¿qué sentí? ¿cuánto tiempo duró mi entrevista con Dios?.... yo no lo sé....

Condujéronme mis compañeros á otro punto, desde donde se percibe la gran catarata llamada "Herradura de caballo."