El muro de roca se retira y se hunde, formando una imperfecta herradura en lo alto, como de un banco enorme de toda la anchura del rio; la masa imponente de las aguas se derriba majestuosa y cae compacta, dejando surcos y canales que reverberan como si se derritiera el alabastro; pero la mole es tan estupenda, tan sólida, por usar algo de análogo á mi sensacion, que no es el torrente que salta, se precipita y se estrella en el abismo; es un mar que sucumbe, que desfallece y muere.
La caida se percibe en extension corta, relativamente hablando, porque hay sembrados en aquel abismo peñascos gigantescos, secciones de montañas, ruinas estupendas del cauce, y en esos laberintos de rocas, y en esos despojos de granito, la caida poderosa se despedaza, ruge, como que quiere levantarse de nuevo, desgarrándose, desmenuzándose y envolviendo el conjunto en una inmensa polvareda de agua, que se plega y se desplega como gasa leve, y sobre la cual brillan despedazados y como en girones, los fragmentos del íris.
Y no es el trueno, no es la voz de Dios de que habla Heredia: es un estertor de muerte; es el suplicio de la grandeza terrena, proclamando á Dios al perderse en el caos; es una grandeza que se desvanece en la nada ó el misterio, como las grandezas humanas.
La catarata de Table Rocke es el himno; ésta grave y sombría; es canto solemne que tiene vibraciones de muerte.
En medio aquel espectáculo de aniquilamiento, cuando el horizonte lo cierran las aguas que perecen; en un rincon apartado bajo el azul del cielo, los pinos, los castaños y la pompa de una vegetacion fantástica, como que se asoma al abismo á contemplar la catástrofe de las aguas, prometiendo al espectador la resurreccion de la naturaleza apacible y risueña....
Esos árboles pertenecen á la Isla de Goat, que bifurca la corriente del gran rio que veremos despues.
Los compañeros y yo, costeando los bordes del abismo y atravesando por entre hermosas casitas blancas con sus jardines esmeradamente cultivados, llegamos al gran puente colgante, citado con justicia como una de las maravillas del Niágara.
El puente nuevo estriba en cuatro gigantescos pilares ó torres cuadradas: dos están en la tierra firme de un lado del barranco, y dos del extremo opuesto.
El ancho de pilar á pilar en uno y otro extremo, es de más de diez varas. El largo del puente, ó sea la distancia de borde á borde del abismo sobre que el puente se suspende, es de cerca de trescientas varas, es decir, más largo que la calle de Tacuba ó la de Zuleta.
De lo alto de los pilares se entretejen cables de alambre de fierro, formando de aumento á disminucion, tupidas redes ó hamacas en que cuelga y descansa con robustísimos afiances, la tremenda canoa ó jaula que forma el puente.