Un indio que bogaba en lo más hondo y rápido del rio, fué arrebatado por la corriente; luchó, se esforzó, ¡pero todo trabajo fué inútil! Entónces, grave y altanero, dejó de combatir, se asentó con majestad en el centro de su canoa, se envolvió tranquilo en su manta, y grande, sereno, imponente é impasible, se abandonó á la corriente, y se le vió erguido, cuando su canoa saltaba sobre el abismo y desaparecia en la eternidad....
—Realmente es sublime ese desden: es de lo más épico ese triunfo del espíritu sobre la muerte....
Los compañeros habian salido á paseo; mi artista tenia quehaceres que desempeñar, y yo aproveché la ocasion para abandonarme á mis sueños, visitando las islas.
Tomé solitario mi camino para la isla de Goat: salió como á mi paso ese torrente formado por la furia y el desencadenamiento de un mar.
A la entrada de la isla hay un puente de fierro, formado de un largo y amplio carril de gruesos vigones, y á los lados, tendidos arcos de cerca de tres varas de altura, con sus enverjados de fierro, pero los arcos desunidos, que dan al puente bellísimo aspecto.
La isla tendrá media legua de extension; la rodea amplia calzada por donde transitan caballos y carruajes. El conjunto tiene semejanza con la parte del bosque de Chapultepec que da al Molino del Rey: de trecho en trecho hay bancos de césped, asientos y glorietas, ocultándose cuidadosa la mano del arte para que resalte el aspecto grandioso y salvaje de aquel sitio delicioso.
Cuando llegué á la isla, habia varios paseantes; en uno de los puentes de madera se hallaba un jóven de rubia y ensortijada cabellera, escribiendo con su lápiz en uno de los pasamanos del puente.
Yo no sé por qué, del modo más inopinado, á la vista de aquel gallardo jóven, en cuyo semblante creia distinguir el reflejo de la inspiracion, me preocupó aquel episodio del Castillo de Chillon que refiere Dumas en sus "Impresiones de Viaje."
"Contemplaba el castillo en ruinas, dice poco más ó ménos, cuando un desconocido se adelantó á mí, penetró en uno de los calabozos, permaneció allí algunos minutos y salió con el emboce á los ojos; yo le seguí curioso con la vista, y me pareció que su andar era desigual; penetré al punto en que habia estado el desconocido.... busqué, inquirí si habia dejado alguna huella.... y ví recientemente grabado en la piedra, de una manera tosca é imperfecta, este nombre: BYRON."