Pasan fugaces cual la vida pasa,
Como esa leve y delicada gasa
En que el íris derrama sus colores.
Cuánto más dulce, caudoloso rio,
En tu existencia sosegada fueras,
Música dando al blanco caserío
Y regando las verdes sementeras.
Acaso no escucharas de la gloria
Los mil acentos que tu pompa inspira;
Pero acaso no hallara tu memoria,