¿Pero hay cosa más natural que hablar con cariño de nuestra tierra?
Nada de gazmoñerías, Sr. Fidel. Vd. habló de cierta manera, y ha llevado vd. su merecida.
¿Y los sesenta inviernos? y las arrugas? y esa exigüidad de fondos que lo tienen en un ¡ay!....?
—¡Oh! lindo México!.... yo va, y tiene mucho dollar y está listo.... Vd. siñor rica y de guberne, dice á M. Cupia....
—¡Jesus me ampare!.... Vea vd., señora, yo tengo que ir primero á Rusia, á ver en lo que quedan las cosas de la guerra.
—Ecsatly: primero vamos Rusia, y despues te vas por mí Chapoltepeca.
Yo me estaba ahogando materialmente, y comencé una especie de retractacion, diciendo que los lagos producen fiebres, que hay víboras de cascabel en Chapultepec y que los bandoleros hacen horrores.... esencialmente con las irlandesas.
Yo no sé qué trastorno produjo en mi cerebro aquella resolucion de la irlandesa, que me dormí despues de mucho tiempo de dar vueltas en la cama, con extraña inquietud.
Soñé, por esas incomprensibles extravagancias de los sueños, que me encontraba en una de las llamadas Rejas en los conventos de monjas. Es decir, una gran sala dividida por una gruesa pared, en cuyo centro habia un cuadrado con una gran reja de palo que daba á la parte interior del convento, y una gran reja de fierro para la parte exterior de la pieza que daba á la calle.