Eran más de las doce de la noche: en el centro de la ciudad no cesaba el movimiento; las calles apartadas dormian profundamente, como los lacayos en las escaleras que conducen á un salon de baile.


XVI

Un Shadow.—El baile.—Elegancia de las damas.—El Tívoli.—Funámbulos.—Evoluciones militares.—Cuadros animados.—La rendicion de Lee á Grant.—El Dr. Navarro.—El Sr. Lic. Ignacio Mariscal.—Brodway.—Descripcion de la ciudad.—Numeracion de las calles.—Diferencia entre calles y avenidas.—Casas y grandes edificios.—Rótulos y avisos.—Iglesia de la Trinidad.—Correos.—Casas consistoriales.—Los niños y los pájaros.—Caractéres de Brodway.—Perfiles del yankee.—Limpiabotas.—Vendedores de periódicos.

Va vd. á ver un Shadow, me dijo uno de los amigos; todavía no es hora de los eclipses, y diciendo y haciendo: atravesó un wagon, lo detuvimos, y á los quince minutos estábamos á media legua de distancia (calle 31).

Era un salon ovalado ceñido por un corredor estrecho en su medio, en que estaban colocadas sillas con damas y galanes. Bajo el corredor, y siguiendo su forma, habia tambien una hilera de sillas.

El tapiz del salon es de madera barnizada de amarillo jaldre, pero tan bruñida, que mas bien se patina que se baila.

En el corredor estaba la orquesta: á su pié, en grande tarja, decia: "Lanceros:" sonó un pito del todo igual á los pitos con que se anuncia en las esquinas la partida de un tren, y de todas partes acudieron parejas ya convenidas, que instalaron su baile, anunciando los cambios de figuras una especie de jefe de maniobra, con gritos desaforados, pero con la exactitud y formalidad con que se pueden dar las voces de mando en un escuadron de caballería.