Estos son actores iguales, bien conformados, en mangas de camisa y con calzones ad hoc de tela de plata, que hace visos deslumbradores.

Van marcando el paso los soldados con el zapateo característico de la punta del pié y el talon, llevando los sones y redoblando con agilidad extrema.

Las evoluciones son de exactitud perfecta: despues de los ejercicios militares, y siempre al són de la música, siguen los cuadros; ya es la guardia contra la caballería, ya el soldado herido, ya alusiones á hechos heróicos de la última guerra, es decir, de la guerra que cuenta aún recientes víctimas, que derramó sangre que humea, por decirlo así, al rededor de los circunstantes.

En el penúltimo cuadro, en primer término, aparece Lee entregando su espada á Grant; el primero flaco, majestuoso, vestido de gris, con su luenga barba cana y sus cabellos blancos; el segundo, chaparro, regordete, de barba negra y espesa, de vulgar fisonomía, con su inmenso puro en la boca, arrojando nubes de humo.

El pueblo aplaude con frenesí, y no se ofende por los testimonios de simpatía y los hurras! á Lee.

En el último cuadro, en medio de las armas y banderas, vencedor y vencido aparecen dándose la mano, coronando sus cabezas la aureola de la paz.

El entusiasmo no tiene límites; se golpean las bancas y se silba, que es el modo especial de aplaudir de la gente de trueno; suenan desaforados los clarines, el tambor parece hundir el techo, y al ondear el pabellon de las estrellas, se siente caliente el aire con el orgullo que se apodera de los hijos de Washington.

Miéntras se verifican las escenas descritas, ni un instante dejan de circular los criados de las cantinas con sus uniformes encarnados y sus placas al pecho, distribuyendo licores y refrescos: atraviesan tambien las filas niñas vendedoras de bizcochos y dulces en sendas canastas, y vendedores de flores de exquisito gusto, que matizan sus ramos con rara habilidad.


Uno de mis primeros cuidados al llegar á Nueva-York, fué visitar al Dr. Navarro, amigo de mis primeros años, y bajo todos conceptos persona distinguida.