Así se sucedieron las parejas, hasta la última, que era de los más afamados.

Eranse un jóven delgado, chato, de mediana estatura, cabello y ojos negros, y un hombre amarillo de carnes, de pelo lacio, anchas espaldas, y mirada indolente. Ambos combatientes vestian carnes. Restregaron con sus piés una poca de brea en polvo derramada sobre las tablas, y se lanzaron á los porrazos.

Llovian y retumbaban sobre los cuellos y los rostros las guantadas, se evitaban los golpes escabullendo los cuerpos, y enderezándose para caer furiosos uno contra otro, menudeaban cachetadas y reaparecian como devorando el hombre al hombre, en el espectáculo más repugnante y salvaje.

Se retiraron los boxeadores á tomar aliento: el viejo del leviton, que sobre el palenque habia seguido las peripecias, acudió con limones partidos, los exprimió en los labios de los embestidores, y les dió tragos de agua: despues, con una toalla, les hacia aire en los rostros, que despedian llamas.

Renováronse los encuentros feroces, con más brutales peripecias; entónces las mujeres y los niños aplaudian, oíanse furibundas carcajadas, estallaban estrepitosos palmoteos; y lo que á mí me tenia estupefacto, era que aquellos hombres que se embestian, que se azotaban los rostros y que mostraban los ojos amoratados, tenian la mirada impasible, solian sonreir despues de recibir un manazo que al espectador horripilaba; en los descansos se les veia como pensando en sus negocios, sin cuidarse ni del público, ni de la suerte que corrian su cuerpo y sus narices.

La descripcion es descolorida y fria: el espectáculo en sí no tiene comparacion.

Uno de los amateurs de la lucha, que los hay como los soltadores de gallos y los chalanes corredores de béstias, decia que aquello no era sino el gimnasio con interes dramático; pero el interes es demasiado vivo.

¿Qué espectáculo es ese en que el triunfo es humillar á un semejante con remedos de injurias y de muerte? ¿qué diversion puede presentar esa pantomima de la ira y llevar la explotacion hasta desnaturalizar á la mujer y al niño?

La lucha es la ostentacion de la fuerza, que al fin es como una distincion de la naturaleza: la carrera es como el triunfo de la organizacion sana y entera: la lucha con la fiera puede ensalzar el arrojo temerario; pero esto es el asco del alma, el cinismo de la degradacion, el escupitajo á la frente de la fraternidad y la civilizacion.